Jueves, 29 de Julio de 2010

Jesús Marino Pascual: "Todo Logroño debe ser una ecociudad"

DATO   Comentar noticia 1  comentarios Imprimir Imprimir    
Martes, 3 de Noviembre de 2009 MeneamesFresquiTechnoratiYahooWikio
Etiquetas: Marino Pascual, logroño, arquitectura, ecociudad
Aunque por sus manos han pasado proyectos de todo tipo, es su labor ligada al mundo del vino la que más ha trascendido. Jesús Marino Pascual (Liédena, 1950) dice ser ambicioso en su trabajo y no dar cabida a la rutina. El arquitecto, inmerso en trabajos de futuro como el Centro de la Cultura del Rioja, defiende que la sobriedad y sostenibilidad deben ser parte inseparable de su quehacer diario. Asimismo, el navarro pide a las Administraciones un mayor entendimiento para superar la crisis.

 DATO LA RIOJA: Museo Dinastía Vivanco, Darien, Yrius y ahora el Centro de la Cultura del   Rioja... Parece que todo lo que hace últimamente ‘huele a vino'...

JESÚS MARINO PASCUAL: Puesto que estamos en La Rioja inevitablemente tenemos que hacer proyectos relacionados con el mundo del vino. Hemos abordado proyectos de verdadera envergadura en torno a este complejo e interesante mundo ya que hemos tenido la fortuna de que los bodegueros confíen en nosotros.

 

D. R.: Es usted la excepción que confirma que no todo es Gehry o Hadid...

J. M. P.: Es una suerte que arquitectos de esa talla sean reclamados aquí para volcar todo su saber hacer. Sin embargo, me gusta muy poco como a veces se cae en exceso en el papanatismo. Hay obras que hemos hecho nosotros, como Darien o Antión, que no palidecen ante obras de esa naturaleza.

 

D. R.: ¿Qué opina del romance entre bodegas y arquitectura?

J. M. P.: No podía ser de otra manera dado que el mundo del vino es una cultura de un atractivo excepcional. Ese interés se puso muy de manifiesto con la inauguración del Museo Dinastía Vivanco, toda una llamada de atención sobre el interés que despierta el mundo del vino y todo lo que le rodea. Es por esa razón por la que el bodeguero recupera al arquitecto: para atraer al visitante. Los vitivinicultores se han dado cuenta de que si además lo atienden bien, lo convierten en un cliente fiel. Las bodegas ya no sólo son fábricas de vino, sino que además cuentan con un edificio de visitas donde se cuida al público visitante.

 

D. R.: ¿Cree que la competencia entre denominaciones ha llegado también al plano arquitectónico?

J. M. P.: Lo que el bodeguero busca es un edificio que le ayude a vender con la exquisita atención al visitante a la par que a crear o mantener una imagen de marca. La competencia no reside en contar con un edificio más o menos espectacular, sino en afianzar su venta y su marca.

 

D. R.: Tras la construcción del Centro de la Cultura de Rioja, ¿cuál  es el proyecto arquitectónico que la faltará a Rioja?

J. M. P.: El turismo del vino tiene todavía mucho recorrido y espero que el Centro de la Cultura del Rioja ayude a dinamizar ese camino. De hecho, su objetivo es precisamente facilitar al visitante todos los recorridos, circuitos y visitas a todo lo que tenga que ver con el mundo del vino y su patrimonio. Explotar todas las fases del cuidado del viñedo desde el punto de vista turístico y hacer disfrutar al turista del vino, tiene todavía un gran recorrido por andar; máxime cuando el paisaje de La Rioja es tan rico y tan específico. Así, hay que aunar el turismo de experiencias con buenas infraestructuras donde el turista encuentre servicios y atención.

 

D. R.: En el proyecto del Centro de Rioja ha contemplado un bodeguero translúcido y una cubierta luminosa, ¿por qué tanta obsesión por la luz?

J. M. P.: La luz es la gran aportación del siglo XX y una de las mejores expresiones de nuestros días. Hemos pasado de la cueva a los edificios totalmente acristalados, además a principios del siglo XX los edificios comienzan por primera vez a tener luz eléctrica. Ahora estamos en como no necesitamos de ella, sino que además los edificios son emisores de luz iluminando, ambientando y revitalizando el medio urbano. Es un paso más. En el caso del Centro de la Cultura del Rioja es un proyecto tremendamente complejo, seguramente el más complejo que he abordado nunca, y dentro de él hay que conjugar muchos aspectos.

 

D. R.: Este edificio se integra dentro de un plan por reactivar el Casco Antiguo logroñés, ¿qué le parece ese planteamiento consistorial?

J. M. P.: Estoy convencido de que es todo un gran acierto. Una dotación cultural de esa envergadura sin duda va a ser un elemento dinamizador. De igual modo, otras aportaciones como la Universidad Popular, la Casa de la Danza, el Colegio de Arquitectos y el Palacio de Monesterio, no son más que elementos que expresan lo de dentro de poco espero que veamos en el Casco Antiguo. El Ayuntamiento de Logroño a lo largo de los años ha ido haciendo una gran labor de acumulación de propiedades y ahora estamos en el momento de hacer de la recuperación del Casco Antiguo una realidad.

 

D. R.: ¿Como arquitecto cómo cree que debe llevarse a cabo el Plan General de Desarrollo de Logroño?

J. M. P.: Todas las fuerzas vivas de la ciudad, incluido el propio Colegio de Arquitectos, deberían hacer lo que por ley se llaman sugerencias para ayudar y colaborar con el espíritu más noble al éxito de la culminación del Plan General. Estamos en un periodo muy prematuro del Plan para poder juzgarlo, sin embargo si se deben hacer aportaciones con un espíritu colaborador y estimulante contemplando todas las circunstancias de la ciudad.

 

D. R.: En medio de la pugna entre grupos inmobiliarios y Administraciones por decidir las políticas urbanísticas de la ciudad,  ¿qué papel deben jugar en todo ello el COAR y los propios arquitectos?

J. M. P.: Los arquitectos deben hacer las aportaciones que su propio conocimiento y formación les da. Mal iríamos si a un colectivo que tiene que saber, por lo menos algo más que los demás de arquitectura y de formalización de la ciudad que los demás, no le consultáramos sobre políticas urbanísticas. Se trata de una opinión cuando menos ilustrada. Otra cosa es que los arquitectos estén encerrados en su torre de marfil y no estén implicados verdaderamente en la sociedad en la que viven.  Eso se puede conseguir de varias maneras. En mi caso, por ejemplo, tras acometer un proyecto en Arnedo, me di cuenta de que es un pueblo que como tantos se ha desarrollado al margen del Cidacos y del parque natural que constituye el río. A la vista de eso, no me quedó más remedio que hacer una propuesta al Ayuntamiento sobre como entiendo que debiera ser la visión de la ciudad de Arnedo en el futuro: haciendo que toda la vega se convierta en el parque natural vertebrador de toda la ciudad desde el este al oeste. Son visiones que cuando las ves de verdad te preguntas cómo no ha sido así desde hace muchos años. Arnedo tiene un futuro espléndido cuando haga esta interpretación de volcarse al parque del Cidacos, algo en lo que ya se está trabajando.

 

D. R.: En el entorno urbano de Logroño también esta proyectada la Ecociudad. ¿Es necesaria?

J. M. P.: El concepto de ecología, de sostenibilidad, de reducción del despilfarro de energía debe ser algo que debe estar implantado como parte de la cultura contemporánea en el quehacer urbanístico y arquitectónico. Por lo tanto, me cuesta comprender una ciudad como un barrio aparte en el que estos conceptos estén atendidos. Todo Logroño debe ser una ecociudad y tenemos que ir dando pasos desde el punto de vista legislativo, de la sensibilización ciudadana, etc. en este sentido.

 

D. R.: Y, qué dice del Parque Digital, donde previsto ubicar su nueva sede la FER, otro de sus proyectos, ¿es ya tarde para él?

J. M. P.: El inconveniente son las tardanzas, pero creo que nunca es tarde. El problema de la sede de la FER es que después de haber ganado el concurso todavía no podemos comenzar el proyecto porque no se ha consumado la realización del parque. Es muy importante que en esta, como otras muchas realizaciones que podrían estar en marcha, exista una buena colaboración sin reservas entre las Administraciones para sacar estos temas adelante. Eso ayudaría mucho a superar la situación de crisis en la construcción. Son muchos proyectos los que se pondrían en marcha y quitar mil personas del paro de la construcción sería contar con mil personas con una mayor capacidad de consumo y, a su vez, un fuerte revulsivo para su industria auxiliar y toda la sociedad. Sin duda, esa cooperación haría un gran bien a La Rioja y a Logroño.

 

D. R.: ¿Tiene algún proyecto en el extranjero?

J. M. P.: Estamos haciendo un hotel y una urbanización en Tánger para una sociedad con participación riojana. Espero trabajar también en Francia. Hay que buscar otras alternativas, porque me temo que aquí la recuperación va a ser lenta. Los arquitectos vivimos un momento complicado, estamos sufriendo una situación verdaderamente dramática: el nivel de visado es de un 12% con respecto al de hace dos años.

 

D. R.: ¿Cómo afecta la crisis a la arquitectura?

J. M. P.: Un arquitecto necesariamente tiene que ser alguien que interprete a su sociedad. Por tanto, sus proyectos tienen que ser la respuesta a lo que esa sociedad demanda y deben estar en sintonía con la realidad socioeconómica que vive. Es decir, en este momento la sobriedad en nuestro quehacer debe ser un valor. El esfuerzo por hacer convivir la sobriedad con la aportación artística y, sobre todo, con las garantías constructivas es algo inexcusable. De la misma manera, la sostenibilidad es parte inseparable del quehacer del arquitecto de hoy.

 

D. R.: ¿Ha llegado un momento en su carrera en el que puede decidir qué no hacer?

J. M. P.: No es el momento de poder decir que no a los proyectos, salvo que se trate de algo indeseable y por lo tanto no aceptable desde nuestra óptica. No obstante, en más de una ocasión me ha tocado decir qué no hacer. Estos años pasados, por desgracia, hemos tenido que renunciar a muchos proyectos porque no podíamos atender todo, por exceso de trabajo y por prioridad.

 

D. R.: ¿Cuesta mantener la fama de un estudio como el suyo?

J. M. P.: Cuando estamos trabajando en un proyecto para nada pensamos si va a mantener o no la fama, además me cuesta mucho hablar en esos términos. Cada vez tenemos un proyecto entre manos, lo vivimos con ilusión sabiendo que estamos trabajando en algo con lo que podemos hacer una aportación; de nosotros va a depender mucho que quien habite ese edificio de un salto en su vida o que la ciudad pueda recibir un soplo de aire fresco. Nuestro trabajo no deja de ser algo muy ilusionante: somos ambiciosos y no damos cabida a la rutina.

 

D. R.: Castillos, bodegas, museos, pisos y hasta tanatorios, ¿hay algún criterio que de uniformidad o esté presente en toda su obra?

J. M. P.: No, son muy diferentes. Sin embargo, si todos nuestros proyectos o memorias estuvieran escritos a mano tendrían la misma caligrafía. Es decir, creo que a pesar de las diferencias, la forma de construir es similar.

 

D. R.: ¿Qué será lo próximo con lo que nos sorprenda? ¿Hay nuevos proyectos para el estudio?

J. M. P.: En este momento lo próximo es el Centro de la Cultura del Rioja, la obra de un edificio de viviendas en el sector Santa Juliana, junto a la Plaza de Toros, y el proyecto de Escolapios. Además, en este momento estamos embarcados en una historia interesante dentro del estudio. Se trata del  desarrollo del departamento de Elementos o Producto, a cargo de Inma Sanz y Maitane Pascual. En todas nuestras obras hemos tenido que hacer tradicionalmente mobiliario o elementos de iluminación que van ligados a la obra. Ahora queremos desarrollar diseños de piezas que puedan ser vendibles en el mercado. De hecho, ya hay trabajos desarrollados y ahora lo que se está buscando es su salida a la producción. Es una novedad interesante y muy motivadora para nosotros y que además cierra un poco el ciclo. Se trata de un proyecto que hemos tenido siempre en espera y que ahora ha llegado su momento porque no tenemos tanto agobio de trabajo. Otro de mis proyectos de futuro al margen del estudio tiene que ver con mi actividad como presidente de la Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja. A través de una estrecha colaboración con la Consejería de Cultura con el Gobierno de La Rioja estamos trabajando para poder establecer en el plazo de diez años una ruta visitable de los castillos del Cidacos. Es un proyecto que añadirá un nuevo atractivo turístico a la región y en el que estamos muy interesados.

jose luis Iturriaga García Miércoles, 4 de Noviembre de 2009
He tratado de poner una opinión en la página web de su revista, y compruebo que no se permite. ¿Se censuran las opiniones acaso?
En cualquier caso, quería decir lo siguiente:
Después de leer el artículo de Isabel Camacho acerca de las causas de suicidio, me pegunto ¿pero en qué idioma escribe esta mujer? ¿eso pretende ser castellano?
En el cuadro aparecen las posibles causas. Las enumero en “lengua camachina”, con su correspondiente traducción al castellano:
LENGUA CAMACHINA CASTELLANO
AHORCADURA AHORCAMIENTO
SUMERSION AHOGAMIENTO; O AHOGAMIENTO POR INMERSION
SOFOCACION ASFIXIA
PRECIPITACION DEFENESTRACION
Por último, cuando se habla de causas de muerte, no es correcto decir ARMA BLANCA/ ARMA DE FUEGO; sino HERIDAS POR ARMA BLANCA/HERIDAS POR ARMA DE FUEGO.
Por otra parte, en la sección de breves dicen que los jóvenes “METEN RUIDO” jugando al baloncesto en Doña Casilda. ¿El ruido se mete? ¿dónde se mete? ¿y se saca ruido, tb?
Por último, hace meses que veo con disgusto cómo dan voz a los sindicatos en una revista supuestamente dirigida a la empresa, gerentes y directivos. Imagino que los sindicatos estarán muy contentos con DATO, y que los empresarios no tanto.
Esta vez Isabel Camacho da voz a Jesús Uzkudun, diciendo que “lleva años vigilando la salud de los trabajadores”, cuando lo que hace Uzkudun es POLÏTICA con la salud de los trabajadores.
Y plasman una opinión de Uzkudun que debería ser un dato contrastado, en el que dice que las empresas hostigan a los trabajadores para que abandonen su peusto de trabajo y ahorrarse la indemnización. ¿pero de qué empresas habla? ¿en qué se basa? ¿cómo es posible poner algo así en una revista supuestamente seria sin fundamentarlo en nada?
Yo, desde luego, no pienso renovar mi suscripción a su revista. Si ustedes desean hacer el caldo gordo a los sindicatos, no será desde la sala de espera de mi empresa.

Comentar